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El fin justifica los medios… Maquiavelismo o verdad?

Se cumplen 500 años de una obra cumbre… El Príncipe. En 1513 Nicolás Maquiavelo  la escribió, un autor exiliado que vivió dramáticamente la época del autoritario gobierno de los Médeci en Florencia Italia, plasmo un legado para la humanidad a pesar que esta obra lo redujo y cuestionó su pensamiento político.

El Príncipe se muestra como un tratado que desnudaba a la luz pública lo que eran las prácticas de conquistar y mantener el poder, a través del vericueto de los tiempos  estas mismas prácticas en el fondo subyacen aún con otros rostros, otras formas, otros discursos y revela lo que la gente del común infiere como actividad politiquera. Se reduce su pensamiento político a la frase despectiva “él fin justifica los medios” aunque Maquiavelo nunca la haya dicho.
Este controvertido florentino mitificó a los políticos y su capacidad de manipular situaciones, deben poseer la destreza, intuición y tesón, así como habilidad para sortear obstáculos, y "moverse según soplan los vientos". Diestro en el engaño: No debe tener virtudes, solo aparentarlas, estar por encima de lo humano.  De esta forma Maquiavelo describe el modo en que se configura un Príncipe y el uso del poder, y solo a través de él se le puede reconocer como la oveja o el lobo, solo hay una forma, denle poder… “todos estos príncipes nuestros tienen un propósito, y puesto que nos es imposible conocer sus secretos, nos vemos obligados en parte a inferirlo de las palabras y los actos que cumplen, y en parte a imaginarlo” (carta a Francesco Vettori, julio de 1513)

A pesar de ello Maquiavelo reconoce que la voz se silencia cuando la gracia del poder sucumbe las necesidades del subyugado cualquiera sea… "desde hace un tiempo a esta parte, yo no digo nunca lo que creo, ni creo nunca lo que digo, y si se me escapa alguna verdad de vez en cuando, la escondo entre tantas mentiras, que es difícil reconocerla” (carta a Francesco Guicciardini, mayo de 1521)
Pedro Medellín, columnista de El Tiempo escribió una columna interesante sobre el tema llamada Y si leyeran a Maquiavelo, comparto de esta  parte de su defensa y la alegoría que hay en la obra “un buen consejero no es aquel que para congraciarse con el príncipe se le presenta con lo que “juzga más ha de agradarle”, sino aquel que hace comprender que no ofende al decir la verdad. Y más aún, que logra que el gobernante al ejercer su poder no pretenda ser del pueblo, ni él mismo quiera ser el que gobierna, pues “para conocer bien la naturaleza de los pueblos hay que ser príncipe, y para conocer la de los príncipes hay que pertenecer al pueblo”

Odiado por algunos y aplaudido por otros, dependiendo del cristal con que se miren las cosas, aparte Maquiavelo hizo grato favor al mostrarnos la capacidad transformadora del uso del poder, un sortilegio que nos muestra el mundo político unipersonal y de este Político que se convierte en “El Príncipe”.
Y si leyeran otra vez a Maquiavelo, muchas cosas actual se revelarían, tendrían significado. Se entendería por que dijo… “Un hombre que quiere hacer en todo profesión de bueno entre tanto que no lo son, labrará su propia ruina”, historias conocidas abundan.

El radicalismo de la visión de Maquiavelo en su época contrasta con las prácticas de lo que teóricamente debería ser  un buen gobernante y un buen gobierno; la meta de llegar al poder hace que   Príncipes, promesas y discursos vayan peligrosamente de la mano, un fin político a expensa de los mismos medios de El Príncipe de Maquiavelo. 500 años después, hoy es diferente? Pregunto.  
 

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