El
Príncipe se muestra como un tratado que desnudaba a la luz pública lo que eran
las prácticas de conquistar y mantener el poder, a través del vericueto de los
tiempos estas mismas prácticas en el
fondo subyacen aún con otros rostros, otras formas, otros discursos y revela lo
que la gente del común infiere como actividad politiquera. Se reduce su
pensamiento político a la frase despectiva “él fin justifica los medios” aunque
Maquiavelo nunca la haya dicho.
Este
controvertido florentino mitificó a los políticos y su capacidad de manipular
situaciones, deben poseer la destreza, intuición y tesón, así como habilidad
para sortear obstáculos, y "moverse según soplan los vientos".
Diestro en el engaño: No debe tener virtudes, solo aparentarlas, estar por
encima de lo humano. De esta forma
Maquiavelo describe el modo en que se configura un Príncipe y el uso del poder,
y solo a través de él se le puede reconocer como la oveja o el lobo, solo hay
una forma, denle poder… “todos estos
príncipes nuestros tienen un propósito, y puesto que nos es imposible conocer
sus secretos, nos vemos obligados en parte a inferirlo de las palabras y los
actos que cumplen, y en parte a imaginarlo” (carta a Francesco Vettori,
julio de 1513)
A
pesar de ello Maquiavelo reconoce que la voz se silencia cuando la gracia del
poder sucumbe las necesidades del subyugado cualquiera sea… "desde hace un tiempo a esta parte, yo no
digo nunca lo que creo, ni creo nunca lo que digo, y si se me escapa alguna
verdad de vez en cuando, la escondo entre tantas mentiras, que es difícil
reconocerla” (carta a Francesco Guicciardini, mayo de 1521)
Pedro
Medellín, columnista de El Tiempo escribió una columna interesante sobre el
tema llamada Y si leyeran a Maquiavelo, comparto de esta parte de su defensa y la alegoría que hay en
la obra “un buen consejero no es aquel
que para congraciarse con el príncipe se le presenta con lo que “juzga más ha
de agradarle”, sino aquel que hace comprender que no ofende al decir la verdad.
Y más aún, que logra que el gobernante al ejercer su poder no pretenda ser del
pueblo, ni él mismo quiera ser el que gobierna, pues “para conocer bien la
naturaleza de los pueblos hay que ser príncipe, y para conocer la de los
príncipes hay que pertenecer al pueblo”
Odiado
por algunos y aplaudido por otros, dependiendo del cristal con que se miren las
cosas, aparte Maquiavelo hizo grato favor al mostrarnos la capacidad
transformadora del uso del poder, un sortilegio que nos muestra el mundo
político unipersonal y de este Político que se convierte en “El Príncipe”.
Y
si leyeran otra vez a Maquiavelo, muchas cosas actual se revelarían, tendrían
significado. Se entendería por que dijo… “Un
hombre que quiere hacer en todo profesión de bueno entre tanto que no lo son,
labrará su propia ruina”, historias conocidas abundan.
El
radicalismo de la visión de Maquiavelo en su época contrasta con las prácticas
de lo que teóricamente debería ser un
buen gobernante y un buen gobierno; la meta de llegar al poder hace que Príncipes, promesas y discursos vayan
peligrosamente de la mano, un fin político a expensa de los mismos medios de El
Príncipe de Maquiavelo. 500 años después, hoy es diferente? Pregunto.