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EL PODER DEL DIALOGO Y LA MOVILIZACION SOCIAL

A mediados de mayo del año pasado, el vicepresidente de la República Angelino Garzón realizó el  Primer Dialogo Social Nacional, una experiencia que según sus participantes fue exitosa hasta el punto que la Coordinación del Sistema de Naciones Unidas en Colombia se pronunció de esta forma: “aplaudimos este tipo de escenarios ya que permite la construcción colectiva y acuerdos políticos y sociales como vía en el fortalecimiento de la democracia participativa incluyente y más justa.”

Debió ser este ejercicio y la apuesta de los diálogos sociales que se han venido haciendo desde el 2010 en más de la mitad del país, lo que parió la figura del  Ministro Consejero para el Dialogo Social y la Movilización Ciudadana que ostenta Lucho Garzón. Desde ese entonces hay defensores y críticos de esa figura, inicialmente él mismo dijo que  se sentía pintado en la pared, aquí en Magangué lo escuchamos diferente. Pero el impacto de este Ministerio no ha sido lo esperado, me atrevería a decir que esta figura debería tener mayor campo de acción y concreción en algunas cosas, ¿tendrá Lucho las herramientas suficientes?, no lo creo, aún así el espaldarazo a Magangué es valioso, es una voz que le debe pellizcar al presidente Santos.

Una cosa es esta estrategia del gobierno nacional y otra lo que puede significar  los Diálogos Sociales en un municipio como Magangué, donde se hace necesario fortalecer la cohesión y movilización social y sectorial, donde se genere participación activa en la formulación de la visión  del municipio que queremos, una ciudadanía más organizada y participativa dentro de la gobernabilidad democrática. Y aquí muchos son los sectores que necesitan una intervención institucional de este estilo.
Un municipio donde sus gobiernos pasados hicieron lo que se les dio la gana, donde la exclusión fue permanente, una ciudadanía huérfana de una real participación o por lo menos donde su voz y planteamientos no fueron escuchados. Siento que los Diálogos pueden producir esa gran movilización social que aún estamos esperando. Pero ¡cuidado!, lo que podría ser una buena estrategia puede terminar en otra decepción. Para iniciar mal este camino es mejor el silencio. Los Diálogos no se pueden plantear simplemente para escuchar o crear falsas expectativas o el ciclo interminables de diálogos, deben surgir de una metodología y planeación de pasos seguros, que permitan  una real acción, lo otro nos podría llevar a sentir lo que sintió Lucho Garzón.

Para tener en cuenta, la movilización social no es una  muchedumbre sin pertenencia intentando vociferar sin razón y sin identidad, menos aún, cuando el acto de movilización es producto del dinero o favores, será solo eso, un acto que no tiene repercusión ni pasará a la historia. Cuando es producto del arraigo de la defensa de un concepto o idea tiene la connotación social y política ideal para transformar las cosas. Este pueblo demostró su movilización política, necesitamos la social. Con lo demostrado hasta ahora, estoy seguro que  se puede liderar, porque siento que Magangué lo quiere.
Sin duda es una herramienta de cuidado, pero su efectividad se traduce en la posibilidad de entender la movilización como un proceso de organización social y política, y la resignificación social de las instituciones.

 
 

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