Debió ser este ejercicio y la apuesta de los diálogos sociales que se han venido haciendo desde el 2010 en más de la mitad del país, lo que parió la figura del Ministro Consejero para el Dialogo Social y la Movilización Ciudadana que ostenta Lucho Garzón. Desde ese entonces hay defensores y críticos de esa figura, inicialmente él mismo dijo que se sentía pintado en la pared, aquí en Magangué lo escuchamos diferente. Pero el impacto de este Ministerio no ha sido lo esperado, me atrevería a decir que esta figura debería tener mayor campo de acción y concreción en algunas cosas, ¿tendrá Lucho las herramientas suficientes?, no lo creo, aún así el espaldarazo a Magangué es valioso, es una voz que le debe pellizcar al presidente Santos.
Una cosa es esta estrategia
del gobierno nacional y otra lo que puede significar los Diálogos Sociales en un municipio como
Magangué, donde se hace necesario fortalecer la cohesión y movilización social
y sectorial, donde se genere participación activa en la formulación de la
visión del municipio que queremos, una
ciudadanía más organizada y participativa dentro de la gobernabilidad
democrática. Y aquí muchos son los sectores que necesitan una intervención
institucional de este estilo.
Un municipio donde sus
gobiernos pasados hicieron lo que se les dio la gana, donde la exclusión fue
permanente, una ciudadanía huérfana de una real participación o por lo menos
donde su voz y planteamientos no fueron escuchados. Siento que los Diálogos
pueden producir esa gran movilización social que aún estamos esperando. Pero
¡cuidado!, lo que podría ser una buena estrategia puede terminar en otra
decepción. Para iniciar mal este camino es mejor el silencio. Los Diálogos no
se pueden plantear simplemente para escuchar o crear falsas expectativas o el
ciclo interminables de diálogos, deben surgir de una metodología y planeación
de pasos seguros, que permitan una real
acción, lo otro nos podría llevar a sentir lo que sintió Lucho Garzón.
Para tener en cuenta, la
movilización social no es una
muchedumbre sin pertenencia intentando vociferar sin razón y sin
identidad, menos aún, cuando el acto de movilización es producto del dinero o
favores, será solo eso, un acto que no tiene repercusión ni pasará a la
historia. Cuando es producto del arraigo de la defensa de un concepto o idea
tiene la connotación social y política ideal para transformar las cosas. Este
pueblo demostró su movilización política, necesitamos la social. Con lo
demostrado hasta ahora, estoy seguro que
se puede liderar, porque siento que Magangué lo quiere.
Sin duda es una herramienta
de cuidado, pero su efectividad se traduce en la posibilidad de entender la
movilización como un proceso de organización social y política, y la resignificación
social de las instituciones. 