“El
empleo desaforado de comillas en declaraciones falsas o ciertas permite
manipulaciones malignas y tergiversaciones venenosas que le dan a la noticia la
magnitud de un arma mortal”… Gabriel García Márquez.
Existe confusión en la fecha
de conmoración del día del periodista, por aquello de las dos o tres fechas
existentes… para algunos el día es el 9
de febrero, por la circulación del semanario Papel Periódico de Santafé de
Bogotá en 1791, siendo el primer impreso en Colombia. Para otros, el día es el
4 de agosto, porque en 1789 se publicó
la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, traducida al castellano por Antonio Nariño, precursor de
la Independencia, la ley 918 de 2004 declaro el 4 de agosto como el día del
periodista y el comunicador. Para otros debería ser el 15 de diciembre fecha en
la que se celebra el Día de la Prensa Colombiana, según la Academia Colombiana
de la Historia.Con esa confusión clara, hagamos un esbozo de la situación del periodismo y la calidad de este. El periodismo es esencial en la comunicación y cohesión en la sociedad, tiene un alto grado de responsabilidad al momento de hablar, escribir y analizar. Está inmerso en el debate de formación de la opinión pública, razón por la que se habla de la existencia de la ética periodística. Para nadie es un secreto que dicha ética no es muy practicada por algunos “periodistas”, pero eso no me sorprende, el ejercicio también se convirtió para estos en su modo de alimentar sus intereses, hay una profunda comercialización de la noticia, sin importar el grado de cinismo y el descaro. .
Aplaudiría el intento de
muchos otros de hacer periodismo con
criterio, cierto es que informar con coherencia, denotar objetividad con
credibilidad y educar con los hechos no
es una relación fácil de llevar, sobre todo cuando se carga a cuesta el rotulo
del mal llamado “periodista de provincia” con toda la dificultad que esto
conlleva.
Yo diría que los desafíos aunque
son comunes están en muchos casos corrompiendo el compromiso de los medios y
del mismo periodista con la calidad de la información y del debate público. Esa
relación antiquísima con el poder
político ha sufrido acusaciones, algunas ciertas, de acercamientos excesivos al
poder y su corrupción. En otras ocasiones, ha servido para destapar los abusos
de los políticos.
Recordemos que el primer director
de un periódico en 1810, Jorge Tadeo Lozano, fue presidente tan pronto se
aprobó la primera Constitución en 1811, y fue derribado por Antonio Nariño,
director La Bagatela, el primer periódico de oposición: el director del
periódico asumió después la presidencia.
La dualidad con la política hace ver al
periodismo como bueno o malo según los propios intereses políticos. En varias
partes el poder aprieta de diferentes formas en Chile, se tramita el castigo a la información crítica sobre la
clase política, autoridades, y personajes públicos; en Venezuela la nueva Ley
de Periodismo propone la eliminación de la confidencialidad de la fuente; etc.,
pero en Colombia la práctica sigue
siendo comprar y pagar medios y
periodistas.
En cualquier caso, el periodismo
es necesario para que todos los ciudadanos vean cumplido su “derecho
fundamental a estar informados”, aunque aquí en Magangué y en todas partes solo
el juicio crítico del ciudadano sabrá quiénes hacen el periodismo como debe
ser.