No soy maestro, pero tengo amigos y amigas educadoras y una hermana
que le tiene un amor incuestionable a su profesión, tanto que su primer tema de
conversación es una agenda conocida en la familia que empieza con las anécdotas
con sus menores de preescolar y termina con lo acontecido diariamente en su
labor, problemas y dificultades de un trabajo que se aprecia cuando se conoce
la escuela Luis Campo Sola y las condiciones educativas de más de 70 niños y
niñas.
Sueña con la posibilidad que lleguen benefactores privados para
la escuelita de sus amores, jalonar recursos para realizar las necesitadas y
urgentes inversiones que el plantel pide
a gritos. Por lo pronto, una que otra cosa se ve llegar de los recursos de la
sede central del Liceo Vélez y de las promesas que nunca se cumplen.
Ella, mi hermana Piedad y sus amigas profesoras, como muchas
otras que conozco esperan que la educación de nuestros infantes se concrete en
el municipio como una política de gestión e inversión de la que muy poco se
habla. No basta con conocer que la educación preescolar sea la encargada de
iniciar el proceso de desarrollo integral desde los 4 a 6 años de edad. Un
proceso que tiene formación cognitiva, comunicativa, espiritual, estética,
socio afectivo y físico, eso en teoría corresponde a discursos institucionales
y de aquel que quiere mostrar cierta preocupación por el tema.
Gran parte de los problemas futuro de los educandos se
fomentan en esta etapa, la deserción tiene su semilla aquí. En la mayoría de
los modelos de educación el inicio de la edad escolar es desde los 7 años, pero
nosotros a diferencia, por ejemplo del modelo educativo escandinavo, uno de los
mejores en las mediciones internacionales, integran desde la edad
preescolar la calidad de la educación y
el bienestar de las familias. Aquí parece que la mera obligación de atención a
esta edad es solo eso, una obligación,
de no ser por el interés de algunos de estos educadores tendría poco espacio en el debate de la
educación pública.
Puedo estar equivocado y espero corrección, la gestión
municipal está en cubrir transporte, alimentación y asegurar los cupos, esto
porque el esfuerzo se hace en cobertura, claro que no llegan al tope que se
necesitan pero bueno. El tema pasa en la calidad, la inversión en los recursos mínimos no se ve,
para practicar por ejemplo el juego didáctico o mejorar el ambiente logístico y de infraestructura, en la
escala de la inversión pública en educación me gustaría saber ¿cuánto recursos se
han invertido para mejorar las condiciones de la educación preescolar? y ¿dónde
se han hecho?.
Pero no todo tampoco es dinero, la gestión para liderar,
coordinar y promover los esfuerzos y acciones de los diferentes sectores de la
sociedad tampoco se observa. Convocar un escenario para analizar lo que pasa en
la educación preescolar en el municipio podría ser un buen comienzo. Quizás el
sueño y el esfuerzo de mi hermana no se cumpla tan pronto, pero si de algo
sirve iniciar una labor para mejorar las condiciones de aprendizaje de estos
pequeños bien vale la pena… por ejemplo,
un juego quizás haga feliz y ayude a la
educación de un niño o niña, estoy seguro se lo agradecerán … ¿me entienden lo
que les pido?.