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La causa sagrada de los votos benditos


El artículo del diario El Espectador Del Púlpito a la Política hace un análisis del caudal electoral de los cristianos, un potencial electoral que hoy no se puede desconocer, más cuando se demuestra que este tipo de voto es endosable, es decir la gente vota por convicción religiosa al personaje que los represente. La nota describe el potencial electoral que diferentes colectividades o iglesias están manejando para las próximas elecciones al Congreso de la República. Un escenario interesante que ha hecho que candidatos reciban la bendición de pastores o que en las listas haya cupo para pastores o desde el pulpito de la iglesia se haga política electoral.

La relación política - religión siempre ha convivido, hasta el punto que hoy se estudia en las facultades de ciencias políticas bajo el concepto de Politología de la Religión, se analiza el impacto que cada una tiene sobre la otra.  Aún con los estudios la realidad es que los límites entre el poder político y el espiritual cada vez se mezclan más. Los curas y pastores con mayor presencia en el ejecutivo y legislativo, y hasta políticos tradicionales dando lecciones de teología. La pregunta inquietante ¿es factible esa relación, mezclar la divinidad religiosa con la corrupta percepción de la política?.

Para algunos la injerencia indebida de cualquiera de los dos poderes en el otro contraría los mismos principios que los legitiman. Aunque cualquier posición entra en el terreno interpretativo, la sentencia de Jesús «Den al César lo que es del César, y a Dios, lo que es de Dios». Más bien parece decir, que el hombre entero debe estar entregado a Dios, y sólo entonces podrá cumplir adecuadamente sus obligaciones ante la comunidad y la autoridad política. Comparto el concepto que dice que la religión debe constantemente recordar la necesidad de resistir en nombre de Dios a las leyes injustas y los abusos de autoridad.  Alguno puede juzgar necesario entrar en política, y en ciertas coyunturas históricas será un deber cristiano hacerlo. Lo importante es que al tomar esa decisión no debe, sucumbir al poder del César, he aquí la prueba de la tentación.

Es así como interpreto que es bien recibir la religiosidad en la política, sobre todo cuando de ella se espera un servicio a la comunidad, y deberían ser, en teoría,  los mejores hombres y mujeres los que representen  la autoridad política. Caso de los personajes religiosos, cívicos, los buenos profesionales, los que rechazan la politiquería y demás conceptos de personalidades benévolas a la sociedad. Teoría muy bien intencionada que en la práctica queda lejos relegada. Porque la maquinaria y los cánones con que se despliega el ejercicio del poder político y público es muy terrenal, tan terrenal que ahuyenta a los mejores.

Igual, son votos terrenales que los partidos y los candidatos se pelean. Dios permita que esa decisión de participación política si cumpla con el precepto de servicio y gestión que esperan las comunidades, más allá del debate.  

Pero hoy los resultados de esta relación no han sido lo esperado, por ejemplo en  Magangué, es una relación que muchas veces se maneja bajo reserva, la apuesta de los representantes de la religión católica en política no ha sido la mejor o la de algunas iglesias cristianas que terminan sirviendo solo al Cesar. Pero que bien que los pastores y sacerdotes sigan participando o se conozca su apoyo decidido en política, ya sabrán a quien le sirven, eso es mejor que seguir subrepticiamente  ocultando su voto al juzgamiento terrenal y divino.     
 

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