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Vigencias futuras… el cuento del gallo capón


 

Existe un revuelo interno en la administración municipal sobre un tema que la gente lee o escucha sin tener noción de lo que realmente pasa, es el cuento de las facultades que el Alcalde solicito al Concejo Municipal para comprometer vigencias futuras con destino al Programa de Alimentación Escolar (PAE). Se dice que está en riesgo la ejecución del programa para el próximo año, porque el Alcalde, sino recibe las facultades del Concejo, no podría contratar este año  los 2.239 millones de pesos que estarían destinados en la vigencia 2014 para atender, desde el primer día de clase, los miles de niños, niñas y jóvenes que reciben esta alimentación en sus jornadas académicas.
Un revuelo que no tiene otra explicación que la mala relación que existe entre el ejecutivo con la mayoría de los cabildantes; y lo digo porque precisamente el ciudadano de a pie sabe que cuando hay voluntad política se soluciona cualquier impase político y hasta administrativo. Aquí las partes no le apuntan a eso, más bien le apuntan al rigor de un tecnicismo para auscultar errores y demostrar quienes son los culpables. Y los dos son culpables si este mínimo procedimiento administrativo no es posible realizarlo en Magangué. Una demostración más de lo caótico y la falta de visión que se suscita en los debates públicos de nuestro querido municipio. Claro, hay que aclarar que el programa PAE para Magangué está seguro por encima de este episodio.
Hasta el momento que escribí la columna, noviembre 27, la posición de los concejales era no debatir el acuerdo, porque por reglamento interno no daban los tiempos para su aprobación en las sesiones ordinarias que llegan hasta el 30 de noviembre. Con ese rigor técnico los concejales tienen la razón, máxime que la ponencia solo fue radicada el 25 de noviembre, a sabiendas que entre la entrega de la ponencia y el segundo debate hay un trámite mínimo de seis días. Es decir,  debe llamarse a sesiones extraordinarias.  
Pero esto fue ya una mera consecuencia de una secuela de falencias. Lo primero. Hay municipios que una vez firmaron el 28 de junio el convenio con el Ministerio de Educación (por ley 1450 de 2011 el PAE paso del ICBF al MEN) llamaron al Concejo a sesiones extraordinarias para cumplir con el trámite de comprometer las vigencias 2014. Pero aun así, en otros municipios aprobaron en el mes de noviembre, por el atraso en la presentación del acuerdo por parte del ejecutivo, caso Magangué.
Lo segundo. Si son vigencias ordinarias o excepcionales. Corregir el hecho de que si era ordinaria para la presentación de los recursos del convenio (1.470 millones) o excepcionales incluyendo los recursos del SGP del municipio (764 millones), hace parte del mero estudio que debía surtirse en el seno del Concejo Municipal.
Lo tercero. El tiempo de una licitación. Según decreto 26 de 1998 son los procedimientos  presupuestales los que deben cumplirse con el perfeccionamiento contractual y por eso las vigencias futuras. Es decir, yo creo que sí se puede iniciar licitación en diciembre. Lo cuarto. ¿Cómo se defendió la administración?.
El cuento de estas vigencias futuras es una situación parecida al cuento del gallo capón, un círculo vicioso que debe romperse trabajando unidos, si no hay voluntad para hacerlo, pues que se hable claro a Magangué, más allá de los tecnicismos que habrá que escuchar.     


 

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